lunes, abril 24

RON DAYNE: REFRESCADO Y LISTO...

Por Andrew Mason

ENGLEWOOD, Colorado - Si usted bizqueó los ojos durante el tiempo extra en el juego de los Broncos y los Vaqueros el pasado noviembre, cuando Ron Dayne corría a través del campo con lo que significaría 55 yardas claves en ese partido, hubiera sido fácil perderse en un destello. Tal vez hubiese necesitado recordar que el año era el 2005, no el 2000; que la festividad era el Día de Acción de Gracias y no la Noche de Año Nuevo, y que el lugar era el Texas Stadium no el Rose Bowl.

Todo aparentó ser tan similar que uno podría recordar fácilmente los días cuando Dayne estampó su nombre en la historia del football universitario. Una especie de tren, rematando furiosamente hacia territorio abierto, dejando indefensos a los defensores contrarios sin poder atraparlo. En el escenario, a tan sólo unas pocas yardas de Dayne, se encontraba la visión de una multitud, las líneas laterales llenas de jugadores, los entrenadores y miembros del cuerpo técnico inmersos en un estallido de alegría.

¿Fué a los Broncos de Denver a quienes cargaba, o a los Badgers de Wisconsin?

No fue fácil diferenciar.

En aquel momento dentro de la festividad, Dayne habría recobrado la magia de sus cuatro años en Wisconsin, donde se convirtió el líder de todos los tiempos de los corredores en la División I con 6,397 yardas cuando igualó o superó los estándares marcados por los famosos del football universitario como Marcus Allen, Archie Griffin y Herschel Walker.

Pero todo lo que ese acarreo representó fue una jugada en una temporada en la que jugó en 10 de 16 partidos ganando 270 yardas en 53 acarreos- un promedio de 5.1 yardas por acarreo. Las yardas por acarreo son sólidas, pero nunca tuvo más acarreos que los 13 que logró en el último partido de la temporada en San Diego.

Pero dos de sus 53 acarreos estuvieron entre los más importantes de la temporada – el remate en Dallas y un acarreo de cuarto intento en la última posesión en la semana 2 contra los Cargadores para permitir el gol de campo ganador de Jason Elam. Con limitadas oportunidades y ningún comienzo como titular, Dayne se las arregló para ser lo que él había proyectado al convertirse en la primera selección de primera ronda en el draft del 2000- un jugador que marca la diferencia.

Ahora él sabe lo que necesita para probarlo más que en un partido. Su marca de carrera de 25 acarreos ocurrió hace cinco años, el 29 de octubre del 2000, contra las Aguilas de Filadelfia.

“Todavía tengo que probarme, salir y ver si puedo jugar el partido completo,” señaló Dayne. “Las veces que entré ocurrieron al final del partido lo cual hice sin problema alguno.”

Pero él sabe que puede hacer más. Tiene 638 acarreos en 72 partidos profesionales de temporada regular- un promedio de 8.9 acarreos por partido. Cuatrocientos ocho de tales acarreos fueron en las dos primeras temporadas de su carrera, obteniendo tan sólo 230 acarreos en los últimos cuatro años – y sólo 105 en los últimos tres.

De acuerdo a esas estadísticas, las piernas de Dayne aparentan tener una frescura que es inusual para un corredor que entra a su séptima temporada como profesional.

“Siento que no he jugado al football en los últimos cinco o seis años,” dijo Dayne. “Después de la temporada (en Wisconsin), uno estaría agotado. En la universidad (yo diría) “Entrenador, no sé si voy a entrenar en la primavera porque todavía me siento un poco cansado”.

“Ahora, estoy listo para correr. No soy un corredor de distancia, pero hay algunos sprints y cosas que puedo hacer, y las hago bien.”

Y él espera que esto incluya múltiples sprints durante la temporada que se acerca. Bien sea que su total de acarreos sea 10, 20 ó más por partido, Dayne simplemente quiere contribuir.

“Es bueno para mí. Haré lo que sea necesario para ganar,” dijo Dayne. “Si es necesario que corra 20 veces tal cual como lo hacía cuando estaba en college, lo haré. Alguien me dijo que tuve 50 acarreos en un partido. Supongo que fue lo que tuve que hacer para que el equipo ganara. Ni siquiera me percaté de ello.”

“Sólo dame el balón y seguiré corriendo; No te voy a defraudar.”

Ciertamente no lo hizo el año pasado cuando los Broncos le dieron la oportunidad de sellar dos de sus dos victorias más importantes de la temporada. Sus expectativas para la temporada del 2006 son sencillas- ganar más oportunidades de llevar el balón, más oportunidades de realizar jugadas desequilibrantes en los partidos. Tales significativos acarreos eran tan comunes para él en Wisconsin que maximizaba cada oportunidad en la que su número era requerido en el pelotón. Ahora él espera que el 2006 traiga de nuevo aquellos momentos gloriosos como el que presenciamos durante el Día de Acción de Gracias del año pasado.

“Ojalá que pueda ahora lograr 20 acarreos, o tal vez más,” dijo, “y acostumbrarme a acarrear el balón un sinnúmero de veces.”

Tal como lo hizo hace siete años.